26/11/10

Lo inesperado


Nos decimos a nosotros mismos que la realidad es mejor, nos convencemos a nosotros mismos de que es mejor de lo que nunca soñamos. Pero lo más firme de nosotros, lo más decidido de nosotros, lo tenemos en los sueños; o nos encontramos enfrentados al nuevo sueño que nunca consideramos. Nos despertamos para encontrarnos en contra de toda rareza sintiéndonos esperanzados. Y si tenemos suerte, nos damos cuenta de cara a todo, de cara a la vida, el verdadero sueño es ser capaz de soñar con todo.

Todos pensamos que vamos a estar bien, y nos sentimos un poco engañados cuando no damos con nuestras esperanzas. Pero a veces, nuestras esperanzas nos subestiman. A veces lo esperado se queda en nada en comparación con lo inesperado. Tienes que preguntarte porque nos aferramos a nuestras esperanzas, porque lo esperado es lo que nos mantiene firmes, derechos e inmóviles. Lo esperado solamente es el comienzo. Lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas.

Justo cuando vuelves a sentirte seguro la tierra de debajo de tus pies se desplaza y caes al suelo y con suerte podrás curarte las heridas, pero algunas heridas son más profundas de lo que parecen y requieren más cuidados. A algunas heridas hay que quitarles la tirita y dejar que respiren y esperar a que se curen.

Casi todas las heridas son más profundas de lo que pensamos, no se ven a primera vista. Y luego están las heridas que nos cogen por sorpresa. El truco está en hurgar en las heridas hasta encontrar la verdadera causa del dolor, y cuando la encuentras hay que dejarse la piel hasta curarla.