Aquel día decidió romper con todo. La voz estridente de su padre lo de
spertó, los chillidos de su madre le cabrearon y con un suave portazo salió. Salió con lo puesto, arrancó su coche y condujo hacia ninguna parte durante horas, aunque su mente viajaba a millones de años luz. Su vida, aquella que nunca había planeado, se estaba destrozando poco a poco. Sus ilusiones se habían esfumado como el humo de aquel cigarrillo que salía disparado buscando la rendija de la ventana entreabierta. Los días pasaban y los problemas se acumulaban tanto como las facturas impagadas. El amor poco a poco saltaba por la ventana, tal y como entraba la miseria por la puerta de su casa… No sabía como continuar con aquello que empezó hace 25 años… De momento, encendió la radio:
spertó, los chillidos de su madre le cabrearon y con un suave portazo salió. Salió con lo puesto, arrancó su coche y condujo hacia ninguna parte durante horas, aunque su mente viajaba a millones de años luz. Su vida, aquella que nunca había planeado, se estaba destrozando poco a poco. Sus ilusiones se habían esfumado como el humo de aquel cigarrillo que salía disparado buscando la rendija de la ventana entreabierta. Los días pasaban y los problemas se acumulaban tanto como las facturas impagadas. El amor poco a poco saltaba por la ventana, tal y como entraba la miseria por la puerta de su casa… No sabía como continuar con aquello que empezó hace 25 años… De momento, encendió la radio: “Sobreviviré, aunque la vida me aseste su golpe mortal. Aunque la noche de niebla me impida mirar a esta vida que tengo y que es la mía. Sobreviviré, aunque la soga del tiempo me quiera matar .Aunque la pena me ahogue en cada despertar. Sobreviviré, a esta vida que tengo y que es la mía.,
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