1/2/08

Gajes de la vida

De repente mi cuerpo notó el vacío que habías dejado en mi cama, por mí despertar supe que el hecho se traducía en un “hasta nunca”. La felicidad brindada había menguado tanto que incluso las risas, salpicadas de un buen gyn tonic, resonaban en mi cabeza como falsas.
Roberto, un compañero peculiar del doctorado, ese mismo día me enseñó que en esta vida hay tiempo para todo, y que no hay nada mejor como manejar la vida al antojo de uno mismo…cuanta razón tenían aquellas sabias palabras.
Si bien es cierto también, que cuando mi cuerpo parece estar rozando la plena felicidad algo parece molestarle e irrumpe en un caos de mente y alma… todo parece desmoronarse… en ese momento has tenido una ruptura, te has quedado sin cobrar por un error de la secretaria hasta que pasen 15 días, un amigo te reproche un comportamiento, el de al lado del parking te ralle el coche nuevo, tengas anginas, el cajero se te engulla la tarjeta de crédito por estar caducada y tu madre te llene el ordenador de virus… tienes ganas de empezar de nuevo a construir esa casa por la que cada día luchas, sufres.. pensando que a pesar de ser un mal día quizás alguien lo tenga peor.
PVS

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